Triduo Pascual

“El Triduo santo pascual de la Pasión y Resurrección del Señor es el punto culminante de todo el Año litúrgico. La preeminencia que tiene el domingo en la semana, la tiene la solemnidad de la Pascua en el Año litúrgico” (Normas universales sobre el Año litúrgico y sobre el Calendario, 18). Se empezó a preparar la celebración de este domingo de Pascua con dos días de ayuno, el viernes y el sábado, dando origen al Triduo Pascual, del que dan testimonio escritores del s. III. San Agustín llama “Pascua de Cristo, muerto, sepultado y resucitado”, entendiendo como unitario el misterio de la Pascua. La Misa vespertina del Jueves Santo, de la Cena del Señor, es el prólogo o introducción al Triduo Pascual que acaba con las Vísperas del Domingo de Resurrección. Estos tres días son como un único día: el Viernes y el Sábado Santo no se celebra la Eucaristía, hasta que con la Vigilia Pascual se empieza ya la celebración del día tercero y definitivo. “El Viernes Santo de la Pasión del Señor y, según la oportunidad, también el Sábado Santo hasta la Vigilia Pascual, en todas partes se celebra el sagrado ayuno de Pascua” (Normas universales… 20). 

La Vigilia pascual, madre de todas las Vigilias (S.Agustín), modelo de toda celebración litúrgica

No está aquí, HA RESUCITADO, como había dicho“. La proclamación de la Resurrección es la Palabra central, la única Palabra de nuestra fe. A esta Palabra central hay tres respuestas: “La Liturgia de la Luz”, lucernario, fuego y cirio que se bendicen, el pregón pascual. Esta Liturgia de la Luz nos ayuda a la preparación de la Iniciación cristiana (bautismo-confirmación) y a la celebración de la Eucaristía: la Luz es Cristo y detrás de esa Luz todo el pueblo en procesión, como un éxodo simbólico hacia la patria. La proclamación de la Resurrección del Señor, el Cirio encendido, Cristo Resucitado y Glorioso, a su Luz se proclaman las lecturas del Antiguo y del Nuevo Testamento, que brillan con nuevo resplandor. La Liturgia bautismal, celebración del Bautismo-Confirmación, es la segunda respuesta a la Palabra de la Resurrección. Renovación del Bautismo, votos religiosos, matrimonio… La Liturgia de la Eucarística, la Iglesia responde a la proclamación de la Resurrección y a las otras lecturas celebrando el sacrificio eucarístico. Dios habla y la Iglesia responde, el Esposo habla y la esposa responde. ¡Santa Pascua del Señor!

Mn. Gerardo Soler

Liturgia viva (p. 12)

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