Mayo 2017

Lunes 1 de mayo:

Lunes de la III semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio III de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 14.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Un día más, Jesús nos ha convocado de nuevo en torno a su mesa. Esto es la Pascua; que Él, Jesús, el crucificado, vive y nos acompaña, se hace presente en medio de nosotros y nos da su Espíritu. Comencemos, pues, la celebración de la Eucaristía, renovando por medio de la aspersión con el agua nuestra fe en el Señor Jesús; nuestra fe bautismal.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Te pedimos, Dios todopoderoso, que, despojándonos del hombre viejo con sus inclinaciones, vivamos en la obediencia de aquel a quien nos has incorporado por los sacramentos pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Oremos, hermanos, al Padre, que con su poder nos creó y con su bondad nos ha salvado de la muerte, por la resurrección de su Hijo Jesucristo.

Por la Iglesia, para que la mantenga siempre fiel y libre de todo error. Roguemos al Señor.

Por las vocaciones sacerdotales y religiosas, para que siempre haya en nuestra diócesis quien anuncie con su vida la resurrección de Cristo. roguemos al Señor.

Por los que gobiernan las naciones, para que se afanen por establecer los fundamentos de una paz estable. Roguemos al Señor.

Por los incrédulos, por los que sufren en su cuerpo o en su espíritu, por los que temen la soledad o la muerte, para que hallen fuerza en Cristo resucitado. Roguemos al Señor.

Por todos nosotros, para que a ejemplo de la primitiva comunidad de cristianos, sintamos la urgencia de vivir como hermanos y tendamos hacia una comunidad viva de fe, esperanza y caridad. Roguemos al Señor.

Padre, sabemos que siempre nos escuchas, porque rogamos en nombre de tu Hijo Jesucristo, que murió y resucitó por nosotros; concédenos lo que con fe te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Señor, los corazones sumisos de tus fieles imploran tu ayuda, y ya que sin ti no pueden llevar a cabo nada de lo que es justo, que por el don de tu misericordia conozcan lo que es recto y valoren cuanto les será provechoso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 2 de mayo:

Martes de la III semana de Pascua

San Atanasio, obispo y doctor. MEMORIA OBLIGATORIA.

Color blanco. Misa propia y lecturas de feria. Aleluya. Prefacio IV de Pascua. Plegaria  Eucarística  II.

Oración sobre el pueblo nº 15.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial:    En la celebración de la Eucaristía, hacemos hoy memoria de san Atanasio, obispo de Alejandría durante cuarenta y cinco años en el siglo cuarto; quien defendió incansablemente la divinidad de Jesucristo con su palabra y en sus escritos, especialmente contra la herejía arriana, según la cual Jesucristo no era Dios ni hombre como nosotros; lo cual le ocasionó sufrimientos y destierros.

Nosotros también estamos llamados, como San Atanasio, a la santidad de vida; sin embargo, fallamos a menudo en nuestro camino hacia ella. Por eso, iniciamos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

  • Tú, el primogénito de entre los muertos.
  • Tú, el vencedor del pecado y de la muerte.
  • Tú, la resurrección y la vida.

Colecta:    Dios todopoderoso y eterno, que hiciste de tu obispo san Atanasio un preclaro defensor de la divinidad de tu Hijo, concédenos, en tu bondad, que, de su enseñanza y protección, crezcamos sin cesar en tu conocimiento y amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:    Al Rey de la gloria, que, muriendo, destruyó nuestra muerte, y, resucitando, restauró la vida, pidámosle, hermanos, que escuche la oración de su Iglesia.

  1. Para que Dios conceda a los obispos y pastores de su pueblo la sabiduría, el celo y la caridad que sostuvo la vida y el ministerio de san Atanasio. Roguemos al Señor.
  2. Para que el Rey de cielos y tierra suscite abundantes vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, que vivan únicamente para anunciar el Reino de Dios. Roguemos al Señor.
  3. Para que la paz de Cristo se extienda a todas las naciones y todos los hombres participen de ella. Roguemos al Señor.
  4. Para que el Señor Jesucristo se acuerde en su reino de lo pobres y de los afligidos, de los enfermos y de los moribundos, y de los que sufren por cualquier causa. Roguemos al Señor.
  5. Para que el Salvador del mundo nos libre de todo mal, pues nos redimió con su pasión y resurrección. Roguemos al Señor.

Señor Jesucristo, que nos alegras con la solemnidad de tu resurrección, escucha las oraciones de tu pueblo y concede a cuantos te imploran alcanzar lo que santamente desean. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Poscomunión:    Concédenos, Dios todopoderoso, que la verdadera divinidad de tu Unigénito, que confesamos firmemente con san Atanasio, por este sacramento nos vivifique y nos defienda siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que vengas en ayuda del pueblo fiel, y en tu bondad sostengas la humana fragilidad, para que, entregada a ti con sincero corazón, goce de los auxilios de la vida presente y de la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 3 de mayo:

Miércoles de la III semana de Pascua

Santos Felipe y Santiago el Menor, apóstoles. FIESTA

Color rojo. Misa y lecturas propia (leccionario V). Gloria. Aleluya.

Prefacio II de los Santos Apóstoles. Plegaria Eucarística III.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial:        Hermanos, al celebrar la fiesta de dos santos apóstoles: San Felipe, y Santiago el Mayor; de los cuales desconocemos prácticamente su actividad misionera y la causa de su martirio, reafirmemos nuestra fe en Jesús, la fe que nos ha llegado por el testimonio de los apóstoles y evangelistas. Y para mejor hacerlo, comencemos la celebración de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios porque nuestra fe y nuestras obras no siempre van unidas vida y nuestro apostolado cristiano deja mucho que desear.

  • Tú que fortaleces a tu Iglesia con el testimonio de los santos apóstoles.
  • Tú que por medio de los apóstoles nos has hecho llegar tu Buena Noticia.
  • Tú que resucitado de entre los muertos eres vida para todos los que te siguen.

Gloria.

Colecta:    Oh Dios, que nos alegras todos los años con la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago; concédenos, por su intercesión, participar en la pasión y resurrección de tu Unigénito, para que merezcamos llegar a contemplarte eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:        Oremos ahora confiadamente a Dios Padre, que ha enriquecido a su Iglesia con la vida, predicación y fidelidad de los apóstoles Felipe y Santiago el Menor.

  1. Por la Iglesia, edificada sobre el fundamento de los apóstoles; para que viva con integridad la fe que de ellos recibió y la transmita mediante la predicación fiel al Evangelio de Jesucristo. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada; para que nunca falten en nuestra diócesis quienes, como los apóstoles, vivan con firmeza su fe y la anuncien con ilusión, valentía y generosidad. Roguemos al Señor.
  3. Por los que gobiernan nuestra nación y todos los pueblos del mundo; para que trabajen con entrega y honestidad por la justicia y la paz. Roguemos al Señor.
  4. Por los que ven declinar sus fuerzas y se preparan para dejar este mundo; para que, purificados por la misericordia de Dios, gocen de la plenitud de su gloria. Roguemos al Señor.
  5. Por nosotros y por todos los que nos alimentamos con el Cuerpo y la Sangre de Cristo; para que estemos atentos a su voz que nos habla en cada acontecimiento y vivamos en íntima comunión con Él y con nuestros hermanos. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, mira con bondad a tu pueblo que se alegra al celebrar la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago, y bendícenos generosamente, para que imitando su entrega podamos ser testigos del Evangelio hasta los confines de la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:        Señor, dígnate purificar nuestros corazones por estos dones santos que hemos recibido, y haz que, contemplándote en tu Hijo, con los apóstoles Felipe y Santiago, merezcamos poseer la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Señor, que se alegre el pueblo cristiano porque glorificas a los miembros insignes de tu Hijo; y, pues devotamente celebra la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago, concédele participar de su suerte y gozar un día con él de tu gloria eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.

Jueves 4 de mayo:

Jueves de la III semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio I de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 17.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    En la Eucaristía que diariamente celebramos en el tiempo de Pascua, recordamos, entre otras cosas, que por medio del Bautismo fuimos injertados en la vida de Jesús; y empezamos a formar parte de su familia. Por eso iniciamos la celebración de la Eucaristía con la aspersión del agua bendita, que nos evoca y recuerda aquel momento decisivo y crucial en nuestras vidas.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios todopoderoso y eterno, concédenos experimentar más de cerca tu amor, que, por tu bondad, hemos conocido con mayor profundidad en estos días de Pascua, y afianza en el testimonio de la verdad a quienes has librado de las tinieblas del error. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:    Invoquemos, hermanos, con todo el ardor de nuestro espíritu, a Dios nuestro Padre, por medio de nuestro Señor Jesucristo, triunfador glorioso del pecado y de la muerte.

  1. Para que llene con sus dones a la santa Iglesia, purificada con la sangre de Cristo y glorificada con su exaltación. Roguemos al Señor.
  2. Para que conceda a nuestra diócesis abundantes y santas vocaciones al ministerio sacerdotal para anunciar en ella el evangelio. Roguemos al Señor.
  3. Para que conceda al mundo la paz; a todos los pueblos, creciente desarrollo; a los marginados, la justicia, y a los esposos, la fidelidad. Roguemos al Señor.
  4. Para que cure las enfermedades, desaparezca el hambre y aleje todos los males. Roguemos al Señor.
  5. Para que Cristo salve y bendiga a esta parroquia (comunidad), que ha sido redimida con el misterio de su cruz y resurrección. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que por el árbol de la cruz restableciste la antigua dignidad del hombre, concédenos el auxilio de los bienes que te pedimos para que conservemos siempre la alegría pascual los que hemos renacido del Espíritu Santo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Multiplica, Señor, sobre tus fieles la gracia de cielo, y así quienes te alaban con los labios te alaben también con el corazón y con la vida, y ya que cuanto somos es don tuyo, sea también tuyo todo cuanto vivamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 5 de mayo:

Viernes de la III semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio II de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 18.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Un día más, nos hemos reunido como comunidad cristiana para celebrar la Eucaristía, presencia viva de Jesús resucitado, que se hace alimento permanente para cuantos queremos seguir su camino. La Pascua nos recuerda siempre el momento en el que, por el Bautismo, empezamos a formar parte de esa comunidad de Cristo y recibimos su Espíritu. Por eso comenzamos la celebración de la Eucaristía con la aspersión del agua, recordando aquel momento trascendental en nuestras vidas.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios todopoderoso, concédenos, a los que hemos conocido ya la gracia de la resurrección del Señor, resucitar a la vida nueva por el amor del Espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   En medio de la alegría de la Pascua, queridos hermanos, oremos a Dios con insistencia para que, del mismo modo que escuchó las preces y súplicas de su Hijo amado, se digne atender nuestras humildes peticiones.

  1. Por la Iglesia, para que sea fortalecida por el triunfo de la resurrección de Cristo, y enriquecida por los dones del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones al ministerio sacerdotal; para que nunca falten pastores a  nuestras almas, que puedan gobernar y cuidar el rebaño encomendado a ellos por el buen Pastor. Roguemos al Señor.
  3. Por todo el mundo, para que disfrute verdaderamente de la paz de Cristo. Roguemos al Señor.
  4. Por nuestros hermanos afligidos, para que su tristeza se convierta en un gozo que nadie les pueda arrebatar. Roguemos al Señor.
  5. Por nuestra parroquia (comunidad), para que, con mucha fe, dé testimonio de la resurrección de Cristo. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que conoces que la vida de los aquí presentes está sujeta a muchas necesidades, escucha los deseos de los que te suplican y aceptan las promesas de los creyentes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que instruyas a tu pueblo con las enseñanzas del cielo, para que evitando todo lo malo y siguiendo todo lo bueno, no merezca tu indignación, sino tu incesante misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 6 de mayo:

Sábado de la III semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio IV de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 20.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, venciendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Durante el tiempo pascual, recordamos que por el Bautismo, fuimos sepultados con Cristo y hemos resucitado con Él, porque hemos creído en la fuerza de Dios que lo resucitó. Por tanto, recordamos que Jesús resucitado nos ha dado su misma vida por medio del Bautismo que un día recibimos. Recordémoslo y renovémoslo ahora, al comenzar la Eucaristía, con la aspersión del agua bendita.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Oh Dios, que has renovado en la fuente bautismal a los que creen en ti, guarda a los renacidos en Cristo, para que, vencida toda clase de engaños, conserven fielmente tu gracia santificadora. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:  Pidamos al Señor, cuyas palabras son Espíritu y vida,  que escuche nuestras súplicas en este tiempo glorioso de Pascua.

  1. Por todas las Iglesias y comunidades cristianas, para que el Espíritu Santo nos haga sentir, con mayor intensidad cada día, el dolor de la mutua división. Roguemos  al Señor.
  2. Por las vocaciones al ministerio ordenado en la Iglesia, para que Dios suscite ministros sagrados en su pueblo, y los llene de su gracia, los ilumine y les dé fuerza. Roguemos al Señor.
  3. Por la paz del mundo, para que se frenen las ambiciones, desaparezcan las enemistades y brote el amor y la concordia en el corazón de todos los hombres. Roguemos al Señor.
  4. Por los difuntos; para que todos los que han muerto resuciten con Cristo para la vida eterna. Roguemos al Señor.
  5. Por el pueblo de Dios aquí reunido, por los fieles de nuestra parroquia y de nuestra diócesis, para que la fuerza del Espíritu nos haga crecer a todos en la fe y en la unidad. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, la oración de tus hijos,  aumenta nuestra fe, aleja de nosotros todo tipo de triunfalismo y haz que, cimentados en tu palabra, sigamos con fidelidad incondicional a Jesucristo tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Poscomunión:    Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Concede, Señor, tu amor al pueblo que te suplica, para que obtenga la salvación por tu gracia continua, quien por ti fue creado y por ti fue redimido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 7 de mayo:

DOMINGO IV DE PASCUA

Misa y lecturas propias del IV domingo de Pascua. Gloria. Aleluya. Credo. Prefacio III de Pascua. Plegaria Eucarística III.

Bendición solemne de Pascua.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Durante el tiempo de Pascua vamos celebrando progresivamente el misterio de la Resurrección del Señor; y en este cuarto domingo recordamos cada año que Jesús es nuestro Pastor, aquel que va delante de nosotros y que nos guía por los caminos que conducen a la vida.

Sepamos, pues, acoger este amor y esta vida que Jesús, el Buen Pastor, nos ofrece y que se va a hacer realidad una vez más en la celebración de la Eucaristía, la cual comenzamos recibiendo sobre nosotros el agua bautismal, que nos recuerda el momento decisivo en el que comenzamos a formar parte de la comunidad de los hijos de Dios, que es la Iglesia.

(Aspersión del agua por toda la iglesia)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino.

Gloria.

Colecta:    Dios todopoderoso y eterno, condúcenos a la asamblea gozosa del cielo, para que la debilidad del rebaño llegue hasta donde le ha precedido la fortaleza del Pastor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo:   Transformados por la vida nueva de Jesucristo, renovemos hoy nuestra adhesión a Él, a cuya muerte y resurrección fuimos incorporados por el Bautismo.

Oración de los fieles:            Presentemos ahora confiadamente a Dios Padre, que ha constituido a su Hijo Jesucristo Señor de nuestras vidas, y pidámosle que nos guíe por sus sendas.

  1. Para que el Papa, los obispos, sacerdotes y diáconos apacienten santamente a los pueblos que tienen encomendados. Roguemos al Señor.
  2. Para que surjan vocaciones sacerdotales al servicio de nuestra diócesis, que hagan presente entre nosotros la imagen de Cristo, Buen Pastor. Roguemos al Señor.
  3. Para que los gobernantes en sus deliberaciones y decisiones, estén siempre atentos a las necesidades de sus pueblos, recogiendo sus justas aspiraciones. Roguemos al Señor
  4. Para que todos los fieles cristianos descubran la vocación a la que son llamados por Dios para servirle. Roguemos al Señor.
  5. Para que todos nos sintamos responsables de la solicitud pastoral de la Iglesia. Roguemos al Señor.

Dios todopoderoso y eterno, que en tu Hijo, vencedor de la muerte, nos has abierto las puertas de la salvación, escucha nuestra oración e infunde en nuestro corazón la sabiduría de tu Espíritu, para que no nos dejemos seducir por las voces engañosas del mundo, sino que reconozcamos y sigamos siempre la voz de tu Hijo, el Buen Pastor, que nos da vida, y vida abundante, y que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.

Poscomunión:    Pastor bueno, vela compasivo sobre tu rebaño y conduce a los pastos eternos a las ovejas que has redimido con la sangre preciosa de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición solemne:

  • Dios, que por la resurrección de su Unigénito os ha redimido y adoptado como hijos, os llene de alegría con sus bendiciones.
  • Y ya que por la redención de Cristo recibisteis el don de la libertad verdadera, por su bondad recibáis también la herencia eterna.
  • Y, pues, confesando la fe habéis resucitado con Cristo en el bautismo, por vuestras buenas obras merezcáis ser admitidos en la patria del cielo.
  • Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

Lunes 8 de mayo:

Lunes de la IV semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio IV de Pascua.

Plegaria Eucarística II. Oración sobre el pueblo nº 23.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    En este día, nos hemos reunido para celebrar una vez más la Eucaristía con Jesús, que está vivo entre nosotros, pues, una vez resucitado de entre los muertos, ya no muere más; porque la muerte ya no tiene dominio sobre Él. Preparémonos pues, hermanos, para celebrar esta Eucaristía, recordando y renovando, por medio de la aspersión del agua, el día en el que empezamos a formar parte de la comunidad cristiana: el día de nuestro bautismo.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Oh, Dios, luz perfecta de los santos, que nos has concedido celebrar en la tierra los sacramentos pascuales, haznos gozar eternamente de la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:      Dios sigue cumpliendo su palabra a los hombres; por eso, confiados en sus promesas, acudimos confiadamente a Él.

  1. Para que los obispos, sacerdotes, religiosos, catequistas y cuantos siguen una vocación específica en la Iglesia anuncien la palabra de Dios, apoyándola con sus obras. Roguemos al Señor.
  2. Para que al Pueblo de Dios no le falten pastores que con generosidad y comprensión repartan el pan de la Palabra y el Cuerpo del Señor. Roguemos al Señor.
  3. Para que los dirigentes políticos de nuestro país y de todos los países del mundo cumplan sus palabras y promesas, en orden al bien común de los ciudadanos. Roguemos al Señor.
  4. Para que los pobres, los parados, los hambrientos puedan recobrar su fe en las palabras de la Iglesia, encontrando la debida acogida en todos nosotros. Roguemos al Señor.
  5. Para que los que estamos aquí reunidos cumplamos con nuestras obras las promesas sacramentales del Bautismo y de nuestra vocación específica. Roguemos al Señor.

Acoge benigno, Padre santo, la súplicas de tu Iglesia, no permitas que nos apartemos de tu amor, y concédenos que tu Hijo haga de nosotros un solo rebaño bajo un solo pastor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glorificada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que extiendas tu brazo poderoso en defensa de tus hijos, y así, obedientes  a tu voluntad de Padre, se sientan seguros bajo la protección de tu amor eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 9 de mayo:

Martes de la IV semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio V de Pascua.

Plegaria Eucarística II. Oración sobre el pueblo nº 24.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Nuevamente nos hemos reunido, hermanos, para celebrar la Eucaristía en este tiempo de Pascua, en la que con alegría y regocijo damos gloria a Dios, porque el Señor ha establecido su reinado. Y si en la noche de la Pascua, renovamos nuestro Bautismo, nuestra unión con Jesús resucitado, comencemos la Eucaristía renovándola de nuevo por medio de la aspersión con el agua, pidiendo a Dios que nos llene con su gracia y con su amor.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Al celebrar el misterio de la resurrección del Señor, te pedimos, Dios todopoderoso, que merezcamos recibir la alegría de nuestra redención. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, que con su poder nos creó y con su bondad nos ha salvado de la muerte, por la resurrección de su Hijo Jesucristo.

  1. Para que conserve siempre libre de todo pecado y de todo error a la Iglesia, que ha purificado con la sangre de su Hijo. Roguemos al Señor.
  2. Para que la voz del Espíritu resuene en el corazón de los jóvenes, y los ayude a dejar todo por anunciar el Reino de Dios. Roguemos al Señor.
  3. Para que todas las naciones obtengan la paz, la justicia y la prosperidad temporal. Roguemos al Señor.
  4. Para que todos los que padecen necesidad en el alma o en el cuerpo sientan el auxilio del Señor. Roguemos al Señor.
  5. Para que Dios se digne bendecir nuestra parroquia y dar éxito a nuestros trabajos. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que restableces la santidad y amas la inocencia; escucha nuestras plegarias y encamina hacia Ti el corazón de tus fieles para que, cuantos han sido librados de las tinieblas de la infidelidad, no se aparten jamás de tu luz. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercambio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Atiende, Señor, a las preces de tu familia y concede tu ayuda a quien la implora humildemente, para que fortalecido con los auxilios oportunos persevere en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 10 de mayo:

Miércoles de la IV semana de Pascua

San Juan de Ávila, presbítero y doctor de la Iglesia.

MEMORIA OBLIGATORIA

Color blanco. Colecta propia. Resto y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio I de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 25.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial:    Hoy recordamos en la celebración de la Eucaristía a san Juan de Ávila, sacerdote español del siglo dieciséis.

Curiosamente, escuchó la llamada del Señor durante una corrida de toros celebrada en Salamanca, donde estudiaba y, dejándolo todo, fue ordenado sacerdote, dedicando toda su vida a predicar en Evangelio por Andalucía, fundando colegios, alentando a los sacerdotes, trabajando por la reforma de la Iglesia, y relacionándose con grandes figuras como san Ignacio de Loyola. Fue perseguido por la Inquisición y por diversas adversidades, retirándose a Montilla, en Córdoba, donde se dedicó a la oración y a escribir. En la actualidad, es el patrono del clero diocesano secular español.

Nosotros también estamos llamados, como san Juan de Ávila , a la santidad de vida; sin embargo, fallamos a menudo en nuestro camino hacia ella. Por eso, iniciamos la celebración de los sagrados misterios de la Eucaristía pidiendo perdón a Dios por nuestros pecados.

 

  • Tú que eres la imagen viva de Dios amor.
  • Tú que nos has amado hasta el extremo.
  • Tú que entregaste tu vida por nosotros, tus amigos.

 

Colecta:    Oh Dios, que hiciste de san Juan de Ávila un maestro ejemplar para tu pueblo por la santidad de su vida y por su celo apostólico; haz que también en nuestros días crezca la Iglesia en santidad por el celo ejemplar de tus ministros. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Unamos ahora, hermanos, nuestras peticiones a Cristo, que está a la derecha del Padre intercediendo por nosotros.

  1. Por los sacerdotes de nuestra diócesis; para que Dios, nuestro Señor, les conceda a que, a ejemplo de san Juan de Ávila, su vida esté llena de la presencia de Jesucristo. Roguemos al Señor.
  2. Por los jóvenes cristianos; para que no hagan oídos sordos a la voz de Jesús, que les llama a consagrar su vida a ser otros Cristos en el sacerdocio. Roguemos al Señor.
  3. Por los gobernantes de las naciones y cuantos se ocupan del crecimiento de los bienes de esta tierra; para que respeten los derechos de los ciudadanos y trabajen por lo que conduce a la dignidad de la persona. Roguemos al Señor.
  4. Por los enfermos y angustiados, por todos los que sufren; para que su experiencia de dolor llegue a ser una puerta a la esperanza de la resurrección. Roguemos al Señor.
  5. Por cuantos participamos con gozo en esta celebración; para que, alimentados por Cristo, seamos verdaderos testigos de su vida. Roguemos al Señor.

Tú, Señor, que nos has salvado por el misterio pascual de tu Hijo, escucha nuestra oración y continúa favoreciendo al pueblo que te suplica y se dispone a gustar en el cielo la alegría que ya participa en la tierra. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que guardes a tu familia concédele en tu bondad la abundancia de tu misericordia, para que se multiplique con las enseñanzas y los dones del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 11 de mayo:

Jueves de la IV semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio II de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 26.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Un día más, nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía, en la que Cristo resucitado nos llena de esa alegría que se contagia y que lo invade todo, y que hace a las personas vivir con ilusión y entrega. Pidamos pues, hermanos, al empezar esta Eucaristía, que Dios renueve en nosotros la gracia de amor y de fe que recibimos en nuestro bautismo; evocando aquel momento recibiendo con devoción la aspersión con el agua bendita.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Oh Dios, que has restaurado la naturaleza humana por encima de su dignidad original, dirige tu mirada hacia el sacramento de tu amor inefable y conserva los dones de tu continua gracia y protección en aquellos que te has dignado renovar por el sacramento de la regeneración. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Roguemos a Dios con la confianza que nos da formar parte de la comunidad que su Hijo constituyó mediante su muerte y resurrección.

  1. Para que la Iglesia de Cristo tenga hoy la misma valentía que los apóstoles en anunciar el Evangelio, a pesar de las contrariedades del mundo. Roguemos al Señor.
  2. Para que Dios conceda a la Iglesia vocaciones que vivan para alabarlo y extender su Reino. Roguemos al Señor.
  3. Para que nuestros gobernantes no traicionen nunca al pueblo, sino que los sirvan con honestidad y responsabilidad. Roguemos al Señor.
  4. Para que la presencia de Cristo resucitado ayude y consuele a cuantos sufren la enfermedad, el dolor, el abandono y la soledad. Roguemos al Señor.
  5. Para que los aquí presentes sepamos obedecer a Dios antes que a los hombres y demos fiel testimonio de la resurrección de Cristo con nuestras obras y palabras. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, que resucitando a Cristo nos diste nueva vida, escucha nuestras oraciones y haz que, cumpliendo tu voluntad cada día, adelantemos la llegada de tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Señor, protege con tu mano poderosa a este pueblo suplicante; dígnate purificarlo y orientarlo para que, consolado en el presente, tienda sin cesar hacia los bienes futuros. Por Jesucristo nuestro Señor.

Viernes 12 de mayo:

Viernes de la IV semana de Pascua:

San Pancracio, mártir

Color rojo. Colecta propia; resto  y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio III de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 3.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial:    Hermanos, al celebrar hoy la memoria del mártir san Pancracio, a quien Dios concedió la gracia de entregar su vida por amor a Cristo y a quien veneramos como uno de los santos más conocidos de la religiosidad popular, dispongámonos a recibir el amor de Dios abriendo nuestros corazones para que los renueve, reconociendo que somos pecadores, y pidiendo perdón por nuestros pecados.

 

  • Tú que eres el único Camino.
  • Tú que eres la Verdad sin error.
  • Tú que eres la Vida en plenitud.

 

Colecta:    Que se alegre tu Iglesia, oh Dios, confiada en la protección del mártir san Pancracio,  y por su intercesión gloriosa permanezca entregada a ti y se mantenga firme. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Como hemos escuchado en el evangelio, Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida, y por Él vamos al Padre y por Él, el Padre nos escucha

  1. Por la Iglesia de Dios, para que guarde siempre con amor la palabra que ha recibido de Cristo. Roguemos al Señor.
  2. Por las comunidades cristianas; para que el Señor suscite en ellas nuevas vocaciones que le glorifiquen y a los que ya lo siguen, les conceda sentirse dichosos en su entrega. Roguemos al Señor.
  3. Por la paz en el mundo, para que todos los intentos de pacificación tengan fruto y los más comprometidos en esta tarea no se cansen ni desfallezcan. Roguemos al Señor.
  4. Por todos los difuntos; para que gocen de la vida eterna que es Cristo, y desde Él intercedan por la Iglesia y por el mundo. Roguemos al Señor.
  5. Por todos nosotros; para que el testimonio de amor y veneración a la Eucaristía que dio san Pancracio sea una ayuda para cuantos nos alimentamos del Cuerpo y de la Sangre de Cristo. Roguemos al Señor.

Dios y Padre nuestro, que en Cristo nos revelaste el camino que lleva a la vida y la verdad que guía nuestra peregrinación a Ti; escucha nuestras oraciones, y haz que no dejemos nunca de creer en Ti y vivir con convicción y firmeza nuestra fe. Por Jesucristo nuestro Señor

Poscomunión:    Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Señor, que tu pueblo reciba los frutos de tu generosa bendición para que, libre de todo pecado, logre alcanzar los bienes que desea. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 13 de mayo:

Sábado de la IV semana de Pascua

Ntra. Sra. de Fátima.

Color blanco. Colecta propia; resto  y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio V de Pascua. Aleluya. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 5.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Como dice el canto popular, hoy recordamos que el trece de mayo la Virgen María bajó de los cielos a Cova de Iría. Hoy es el día en el que celebramos a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Fátima.

Comencemos, pues, la celebración de los sagrados misterios poniéndonos en presencia de Dios y pidiendo la intercesión de la Virgen María, refugio de pecadores, para que interceda por nosotros.

Yo confieso…

Colecta:   Oh Dios, que hiciste a la Madre de tu Hijo también Madre nuestra, concédenos que, perseverando en la penitencia y en la plegaria por la salvación del mundo, podamos promover cada día con mayor eficacia el reino de Cristo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:    Con la certeza de sabernos amados de Dios, le presentamos nuestras necesidades y las de todos los hombres.

  1. Por el pueblo de Dios, por los religiosos y religiosas que manifiestan el amor de Cristo y de la Iglesia en los hospitales, en las escuelas y en las residencias de ancianos. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones sacerdotales, por la perseverancia de los seminaristas, por aquellos que dudan en su vocación. Roguemos al Señor.
  3. Por los dirigentes de las naciones, por los profesionales del trabajo y de la sanidad, por los organismos internacionales que se ocupan de la ayuda a los que sufren y de la defensa de los derechos humanos. Roguemos al Señor.
  4. Por los marginados de la sociedad, por cuantos sufren la pérdida de seres queridos, por cuantos han perdido la esperanza de una vida mejor. Roguemos al Señor.
  5. Por nosotros, por nuestros familiares, amigos y conocidos, por todos nuestros difuntos. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que en el Bautismo haces crecer a tu Iglesia con  el nacimiento de nuevos hijos, haznos ser fieles a tu gracia y concede los bienes que necesitan aquellos por quienes te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Ilumina, Señor, a tu familia para que, cumpliendo tu santa voluntad, pueda practicar siempre el bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 14 de mayo:

DOMINGO V DE PASCUA

Color blanco. Misa y lecturas propias del V domingo de Pascua.

Gloria. Aleluya. Credo.

Prefacio IV de Pascua. Plegaria Eucarística III.

Bendición solemne de Pascua.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    El Señor resucitado nos ha convocado un domingo más para hacernos saborear los frutos de su Pascua. Su palabra, hecha anuncio actual por la fuerza del Espíritu vivificador, escuchada nos da ánimo, y acogida nos salva; y la Eucaristía, banquete y sacrificio, nos hace participar ya ahora de la vida nueva del resucitado y nos anuncia con promesa divina la divinización a la que estamos llamados por Dios Padre en Jesucristo muerto y resucitado.

Y comenzamos la celebración recordando, por medio de la aspersión con el agua bendita, el momento de nuestro Bautismo. Que esta agua nos recuerde que somos hijos de Dios en Jesucristo, y nos dé fuerzas para vivirlo con fidelidad en todas las circunstancias de nuestra vida.

(Aspersión por toda la iglesia)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino.

Gloria.

Colecta:    Dios todopoderoso y eterno, lleva a su pleno cumplimiento en nosotros el Misterio pascual, para que, quienes, por tu bondad, han sido renovados en el santo bautismo, den frutos abundantes con tu ayuda y protección y lleguen a los gozos de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo:   Transformados por la vida nueva de Jesucristo, renovemos hoy nuestra adhesión a Él, a cuya muerte y resurrección fuimos incorporados por el Bautismo.

Oración de los fieles:        Sabiendo que somos hijos de Dios y miembros del pueblo que Cristo adquirió con su sangre, oremos unidos en un mismo Espíritu a Dios nuestro Padre.

  1. Por la Iglesia universal, las Iglesias locales y por todas las comunidades cristianas; para que alcancen la madurez en la fe. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones sacerdotales y religiosas; para que nunca falten quienes, con la entrega total de su vida, hagan presente en el mundo la buena noticia de Cristo resucitado. Roguemos al Señor.
  3. Por todos los que gobiernan las distintas naciones del mundo; para que se esfuercen por garantizar la justicia, promover la paz y trabajar por el bienestar de todos. Roguemos al Señor.
  4. Por los que buscan a Dios en el fondo de su corazón; para que descubran en Cristo la imagen viva del Padre. Roguemos al Señor.
  5. Por nosotros, aquí reunidos; para que aprendamos en Cristo el camino que conduce al Padre. Roguemos al Señor.

Señor Dios, Padre todopoderoso, que te has revelado en Cristo como maestro y redentor; escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que, acercándonos a Él, la piedra angular desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante ti, seamos edificados, también nosotros, como templo del Espíritu y sacerdocio sagrado. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne:

  • Dios, Padre de los astros, que en el día de hoy iluminó las mentes de sus discípulos derramando sobre ellas el Espíritu Santo, os alegre con sus bendiciones y os llene con los dones del Espíritu consolador.
  • Que el mismo fuego divino, que de manera admirable se posó sobre los apóstoles, purifique vuestros corazones de todo pecado y los ilumine con la efusión de su claridad.
  • Y que el Espíritu que congregó en la confesión de una misma fe a los que el pecado había divido en diversidad de lenguas os conceda el don de la perseverancia en esta misma fe, y así podáis pasar de la esperanza a la plena visión.
  • Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

Lunes 15 de mayo:

Lunes de la V semana de Pascua:

San Isidro labrador. MEMORIA OBLIGATORIA

Color blanco. Misa Propia y lecturas de feria. Aleluya.

Prefacio V de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Monición de entrada y acto penitencial:    Hermanos, al venerar hoy la memoria de san Isidro labrador, quien se dedicó durante toda su vida a la humilde labor de trabajar la tierra y es patrón de los agricultores; abramos nuestro corazón para que Jesucristo entre en nosotros y aumente nuestra fe, esperanza y caridad; y ante Él, reconozcamos nuestra pobreza y debilidad, y pidámosle su gracia renovadora al comenzar la celebración de los sagrados misterios.

  • Tú que eres el justo que moriste para llevar a los injustos a Dios.
  • Tú que haces pasar a la humanidad entera de la muerte a la vida.
  • Tú que das alegría plena a tus discípulos.

Colecta:        Señor, Dios nuestro, que en la humildad y sencillez de san Isidro, labrador, nos dejaste un ejemplo de vida escondida en ti, con Cristo, concédenos que el trabajo de cada día humanice nuestro mundo y sea al mismo tiempo plegaria de alabanza a tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:    Oremos juntos al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, vencedor del pecado y  de la muerte.

  1. Por el Papa y los obispos, maestros en la fe, asistidos por el Espíritu Santo, roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones al ministerio ordenado; para que nunca falten quienes anuncien de por vida el mensaje cristiano, roguemos al Señor.
  3. Por los que nos gobiernan, para que busquen siempre la justicia y el bien en sus pueblos, roguemos al Señor.
  4. Por todos los que trabajan la tierra; para que Dios les conceda levantar con frecuencia sus ojos hacia los bienes del cielo, como hacía san Isidro. Roguemos al Señor.
  5. Por todos nosotros, que necesitamos madurar en la fe. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre, nuestras súplicas; bendice a tu Iglesia con la luz de la verdad y los dones de tu Espíritu Santo, para que guardando tu palabra sea transparencia de tu amor manifestado al mundo por medio de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Poscomunión:        Te pedimos, Señor, que el alimento santo que hemos recibido sea en nosotros siembra prometedora de cosecha abundante de caridad, para que, a imitación de san Isidro, cuya memoria hemos celebrado, sepamos compartir nuestro pan de cada día con nuestros hermanos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor.

Martes 16 de mayo:

Martes de la V semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio I de Pascua.

Plegaria Eucarística II. Oración sobre el pueblo nº 10.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    El tiempo de Pascua en el que nos encontramos, nos invita en cada Eucaristía a alabar a nuestro Dios, a que lo alabemos todos sus siervos, y los que le temen, pequeños y grandes, porque ya llega la victoria, el poder y el reinado de su Mesías. Comencemos por tanto esta celebración recordando, por medio de la aspersión con el agua bendita, nuestro Bautismo; el primer paso que dimos para acercarnos a Jesucristo y en el camino de la fe.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)   

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Oh, Dios, que en la resurrección de Cristo nos has renovado para la vida eterna, concede a tu pueblo la firmeza de la fe y de la esperanza, para que nunca dudemos del cumplimiento de las promesas que hemos conocido siendo Tú el autor. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Oremos a Dios nuestro Padre, para que guíe nuestros pasos y los de todos los hombres para entrar un día en el Reino de los cielos y para adelantar ahora su llegada.

  1. Para que el testimonio de fe la Iglesia sea un estímulo para que muchos abracen la fe y perseveren en ella. Roguemos al Señor.
  2. Para que Dios suscite abundantes y santas vocaciones sacerdotales, que sean el día de mañana predicadores entusiastas del Evangelio de la paz. Roguemos al Señor.
  3. Para que la claridad de Cristo resucitado ilumine a nuestros gobernantes en todas su opciones en ordena la instauración definitiva de la justicia y el trabajo continuo por el bien común.. Roguemos al Señor.
  4. Para que dé a todos los fieles difuntos el premio del gozo del reino de los cielos. Roguemos al Señor.
  5. Para que en Jesús encontremos la seguridad que necesitamos para ser testigos de la resurrección en la vivencia cotidiana del amor. Roguemos al Señor.

Oh Dios, que nos das tu paz y no dejas de acompañarnos con tu presencia en nuestras vidas; atiende nuestros ruegos y haz que amándote a Ti sobre todas las cosas seamos fieles a tu voluntad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glorificada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Concede, Señor Dios, a tus fieles encontrar seguridad y riqueza en la abundancia de tus misericordias y haz que, protegidos con tu bendición, se mantengan en continua acción de gracias y te bendigan rebosantes de alegría. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 17 de mayo:

Miércoles de la V semana de Pascua

San Pascual Bailón, religioso

Color blanco. Colecta propia, resto y lecturas de feria. Aleluya.

Prefacio II de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 11.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial:    Hermanos, al comenzar la celebración de la Eucaristía, en la que recordaremos la memoria de san Pascual Bailón, gran devoto del Santísimo Sacramento, abrámonos cada uno de nosotros a la comunión con Dios desde la verdad y la totalidad de nuestra vida, y en unos momentos de silencio, pidamos perdón por nuestros pecados.

  • Tú que has triunfado de la muerte.
  • Tú que has vencido el mal.
  • Tú que eres el dueño absoluto de la creación.

Colecta:        Oh Dios, que otorgaste a san Pascual Bailón un amor extraordinario a los misterios del Cuerpo y Sangre de tu Hijo, concédenos la gracia de alcanzar las riquezas  divinas que él alcanzó en este sagrado banquete que preparas a tus hijos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Pidamos ahora a Dios que unidos a Él demos frutos abundantes y que todos los hombres lleguen al conocimiento de la verdad y se salven.

  1. Para que la Iglesia, a impulsos del Espíritu, mantenga siempre firme su opción preferencial por Jesucristo, y sea signo vital de la presencia de Dios entre los hombres. Roguemos al Señor.
  2. Para que Cristo, el Ungido del Padre, configure con Él a todos los consagrados y dé generosidad a cuantos llama a su seguimiento. Roguemos al Señor.
  3. Para que el don de la paz sea una realidad en los que viven atormentados a causa de la guerra, el egoísmo, el pecado y la explotación entre los hombres y los pueblos. Roguemos al Señor.
  4. Para que los miembros de las asociaciones eucarísticas, que veneran a san Pascual Bailón como patrono, vivan siempre encendidos en el amor a la Eucaristía. Roguemos al Señor.
  5. Para que los que celebramos esta Eucaristía manifestemos en nuestras vidas que sólo Dios es el Señor y que Él es nuestra esperanza y nuestro gozo. Roguemos al Señor.

Señor y Padre nuestro, escucha nuestras oraciones, danos tu gracia para que vivamos una caridad sincera sin tensiones ni divisiones, y concédenos vivir injertados en la vid de Cristo como sarmientos vivos que den frutos abundantes. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercambio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que guardes a tu familia con bondad incesante, para que se encuentre libre de toda adversidad bajo tu protección y viva entregada a ti con sus buenas obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 18 de mayo:

Jueves de la V semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio III de Pascua. Plegaria Eucarística  II.

Oración sobre el pueblo nº 13.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    La antífona de entrada de la Misa de hoy nos invita a cantar al Señor, pues su victoria es sublime; y nos recuerda que nuestra fuerza y poder es el Señor, pues Él es nuestra salvación. Al iniciar, pues,  la celebración de la Eucaristía, reafirmamos nuestra fe en el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha destinado a ser hijos suyos por el Bautismo. Que esta agua, con la cual vamos a ser rociados, nos lo recuerde, y nos dé fuerzas para vencer al hombre viejo que aún hay en nosotros.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Oh, Dios, que, por tu gracia, nos has hecho pasar de pecadores a justos y de infelices a dichosos, hazte presente con tus obras y dones, para que no nos falte la fuerza de la perseverancia a quienes hemos sido justificados por la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Oremos hermanos, a Dios Padre, que quiere que permanezcamos en su amor y supliquémosle por el mundo y por la Iglesia.

  1. Para que el Espíritu Santo guíe, fortalezca y consuele al papa, a los obispos, a los sacerdotes y a los evangelizadores del pueblo de Dios. Roguemos al Señor.
  2. Para que Jesús llame a muchos jóvenes al ministerio sacerdotal, y éstos no teman seguirlo con generosidad. Roguemos al Señor.
  3. Para que dé a nuestro mundo la paz, el bienestar para todos, el espíritu de fraternidad, de servicio y de justicia, a fuerza para amar y perdonar. Roguemos al Señor.
  4. Para que  derrame su amor sobre los pobres, los débiles, los que son tratados injustamente, los que sufren discriminaciones o violencia. Roguemos al Señor.
  5. Para que el amor mutuo sea el distintivo de los seguidores de Jesucristo. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre bueno, nuestros ruegos, purifica nuestros corazones e infunde en ellos el fuego de tu amor, para que permaneciendo en Él no hagamos acepción de personas, antes bien nos amemos los unos a los otros como Tú nos amas. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Concede, Señor, que tus fieles, por la fuerza de tu bendición, se dispongan interiormente al bien, para que realicen todas sus obras fortalecidos y movidos por tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 19 de mayo:

Viernes de la V semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio IV de Pascua. Plegaria Eucarística  II.

Oración sobre el pueblo nº 14.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    La noticia alegre y gozosa de la resurrección de Cristo, que celebramos en la Eucaristía, llena de alegría toda nuestra vida y la vida de la Iglesia. La aspersión con el agua que recibimos ahora, al comenzar la celebración, nos recuerda nuestra entrada en la Iglesia, que se realizó por medio del Bautismo que un día recibimos. Acojámosla con espíritu de fe y de conversión.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Danos, Señor, una plena vivencia de los misterios pascuales, para que, celebrándolos con alegría, nos protejan continuamente y nos salven. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Invoquemos ahora a Dios Padre, y confiando en la presencia entre nosotros de Jesucristo resucitado y con la fuerza que nos da su Espíritu, oremos por todos los hombres.

  1. Por la Iglesia, para que el Espíritu Santo la renueve y fecunde, y sea para todos los hombres un testimonio de amor y de servicio, como las primeras comunidades cristianas.  Roguemos al Señor.
  2. Por los jóvenes que en seminarios, noviciados o centros de estudio se preparan para consagrarse al Señor; para que vivan con decisión su respuesta de amor al Señor, y nunca falten quienes elijan seguir este camino. Roguemos al Señor.
  3. Por nuestro país, para que sepamos vivir en paz, buscando un mejor bienestar para todos por caminos de justicia y liberta, de respeto y de ayuda. Roguemos al Señor.
  4. Por los enfermos y todos los que sufren; para que descubran a Jesús, el amigo fiel, y encuentren consuelo y ayuda en sus hermanos. Roguemos al Señor.
  5. Por todos nosotros, para que la celebración de la Pascua sea en verdad un paso adelante en nuestro seguimiento de Jesucristo, en todo lo que somos y buscamos. Roguemos al Señor.

Señor, Dios, amigo de los hombres y Padre misericordioso; escucha nuestras oraciones y mantén nuestro corazón firme en Ti para que vivamos en tu gracia y tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Señor, los corazones sumisos de tus fieles imploran tu ayuda, y ya que sin ti no pueden llevar a cabo nada de lo que es justo, que por el don de tu misericordia conozcan lo que es recto y valoren cuanto les será provechoso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 20 de mayo:

Sábado de la V semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio I  de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 15.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    La celebración diaria de la Eucaristía en este tiempo de Pascua, nos recuerda que digno es el Cordero degollado de recibir el poder, la sabiduría, la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.  Ahora, con la aspersión del agua, recuerdo del Bautismo, con la que comenzamos la celebración de la Eucaristía, pidamos a Dios que nos renueve con su gracia y nos perdone los pecados.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios todopoderoso y eterno, que, por la regeneración bautismal, te has dignado comunicarnos la vida del cielo, ayuda a llegar, conducidos por ti, a la plenitud de la gloria a quienes has santificado y hecho capaces de la inmortalidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración de los fieles:   Reunidos ante Jesús, exaltado por el Padre como jefe y salvador, presentémosle nuestros anhelos y pidámosle que lleve su salvación hasta los confines del mundo.

  1. Por la Iglesia, para que anuncie con valentía la salvación que nos viene de la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones sacerdotales; para que siempre haya en nuestras diócesis un número suficiente de sacerdotes que prediquen el Evangelio con convicción, autoridad, entrega y alegría. Roguemos al Señor.
  3. Por los que sirven a los pueblos ejerciendo el poder; para que lo hagan con honestidad, sentido de justicia y anhelos de paz. Roguemos al Señor.
  4. Por quienes sufren el paro o cualquier tipo de explotación, para que encuentren en el Señor resucitado la esperanza y la dignidad de ser hijos de Dios. Roguemos al Señor.
  5. Por todos los que participamos en esta Eucaristía, para que, unidos a Jesucristo, gustemos ya las delicias de la salvación y nos comprometamos a ser sus testigos en nuestros ambientes. Roguemos al Señor.

Te lo pedimos, Señor Jesús, a Ti, que nos mereciste el don de la salvación, y que resucitado, vives y reinas por los siglos de los siglos.

Poscomunión:    Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que vengas en ayuda del pueblo fiel, y en tu bondad sostengas la humana fragilidad, para que, entregada a ti con sincero corazón, goce de los auxilios de la vida presente y de la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 21 de mayo:

DOMINGO VI DE PASCUA

Color blanco. Misa y lecturas propias del VI domingo de Pascua. Gloria. Aleluya. Prefacio V de Pascua. Plegaria Eucarística III.

Bendición solemne de Pascua.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

 

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Cada domingo, cuando nos reunimos para celebrar la resurrección de Jesucristo en la Eucaristía, estamos celebrando que Jesucristo, el Señor, vive ahora y por siempre, y que vive entre nosotros, en la escucha de la palabra de Dios y en la fracción del pan; pues Él mismo nos prometió que no nos dejaría nunca, y que siempre estaría con nosotros.

Comencemos, pues, esta celebración recibiendo sobre nosotros la aspersión con el agua bautismal, recordando que esta agua nos unió, a cada uno de nosotros, a la vida nueva de Jesucristo.

(Aspersión por toda la iglesia)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino.

Gloria.

Colecta:    Dios todopoderoso, concédenos continuar celebrando con fervor sincero estos días de alegría en honor del Señor resucitado, para que manifestemos siempre en las obras lo que repasamos en el recuerdo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo:   Transformados por la vida nueva de Jesucristo, renovemos hoy nuestra adhesión a Él, a cuya muerte y resurrección fuimos incorporados por el Bautismo.

Oración de los fieles:        Dejemos que el Espíritu de Jesús ore en nosotros y, en comunión con Él, pidamos a Dios nuestro Padre por todos los hombres.

  1. Por toda la Iglesia, nacida del costado abierto de Jesús en la cruz; para que los cristianos seamos testigos del amor de Dios para toda la humanidad. Roguemos al Señor.
  2. Por los que son llamados por Jesús para seguirlo más de cerca; para que con generosidad renuncien a sí mismos y no antepongan nada a la invitación del Señor. Roguemos al Señor.
  3. Por los dirigentes del mundo laboral y de la economía; para que obren siempre con justicia y equidad, respetando los derechos de cada persona. Roguemos al Señor.
  4. Por los enfermos y por los profesionales y familiares que cuidan de ellos; para que, en medio del sufrimiento, encuentren en el Resucitado su fortaleza. Roguemos al Señor.
  5. Por los que nos hemos reunido aquí para celebrar la Eucaristía; para que Cristo nos guarde, se apiade de nosotros y nos salve. Roguemos al Señor.

Dios nuestro, que nos has redimido en Cristo, muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación; escucha nuestra oración e infúndenos tu Espíritu de la verdad, para que, llenos de su sabiduría, sepamos siempre dar razón de nuestra esperanza. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne:

  • Dios, Padre de los astros, que en el día de hoy iluminó las mentes de sus discípulos derramando sobre ellas el Espíritu Santo, os alegre con sus bendiciones y os llene con los dones del Espíritu consolador.
  • Que el mismo fuego divino, que de manera admirable se posó sobre los apóstoles, purifique vuestros corazones de todo pecado y los ilumine con la efusión de su claridad.
  • Y que el Espíritu que congregó en la confesión de una misma fe a los que el pecado había divido en diversidad de lenguas os conceda el don de la perseverancia en esta misma fe, y así podáis pasar de la esperanza a la plena visión.
  • Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

Lunes 22 de mayo:

Lunes de la VI semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas de feria. Aleluya. Prefacio II  de Pascua.

Plegaria Eucarística II. Oración sobre el pueblo nº 16.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    La aspersión con el agua bendita, con la que comenzamos la celebración de la Eucaristía, quiere ayudarnos a revivir nuestro Bautismo, la incorporación a Cristo resucitado; recibiéndola con fe, reconozcamos nuestras infidelidades, y pidamos al Señor que nos llene de su Vida Nueva.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios misericordioso, concédenos recibir como fruto abundante en toda nuestra vida lo que realizamos en las celebraciones pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Con el espíritu abierto a las necesidades de la Iglesia y de toda la humanidad, oremos con fe y con confianza al Dios de la Vida, que resucitó a Jesús, su Hijo, de entre los muertos.

  1. Por todos los miembros de la Iglesia, para que la celebración del misterio pascual de Jesucristo nos lene de la alegría que proviene del encuentro con el Señor y que sepamos comunicarla sobre todo a los que no tienen esperanza. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones sacerdotales y religiosas, para que siempre haya chicos y chicas dispuestos a dejarlo todo para trabajar por la extensión del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
  3. Por nuestros gobernantes; para que el Espíritu Santo les ilumine y sostenga. Roguemos al Señor
  4. Por los que sufren en el cuerpo o en el espíritu, para que el Señor resucitado les dé su consuelo, su luz y su paz. Roguemos al Señor.
  5. Por todos nosotros y nuestras familias; para que recibamos con alegría el mensaje de Jesús resucitado. Roguemos al Señor.

Oh Dios, Tú eres  nuestra vida, el origen y la meta de nuestro ser; atiende nuestras oraciones y danos tu Espíritu de verdad para que nos impulse a vivir en el amor y a dar testimonio de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Mira, Señor, con bondad a tu pueblo y, ya que has querido renovarlo con estos sacramentos de vida eterna, concédele llegar a la incorruptible resurrección de la carne que habrá de ser glorificada. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Mira con bondad, Señor, a tu familia y concédele la misericordia continua que te suplica, y pues sin ella no puede hacer nada digno de ti, merezca realizar con ella tus preceptos salvadores. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 23 de mayo:

Martes de la VI semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas de feria. Aleluya. Prefacio IV de Pascua.

Plegaria Eucarística II. Oración sobre el pueblo nº 17.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Un día más, al reunirnos para celebrar la Eucaristía, deseamos apartar de nosotros todo el temor que nos paraliza para, llenándonos de la luz pascual, renovar la esperanza activa que nos haga testigos del amor de la vida del Resucitado en medio de nuestro mundo. Por eso, al comenzar ahora la Eucaristía, expresamos, con la aspersión del agua, nuestro deseo de seguir a Jesús resucitado, recordando nuestro Bautismo.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios todopoderoso y lleno de misericordia, concédenos lograr verdaderamente nuestra participación en la resurrección de Cristo, tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles:   Acudamos ahora a Dios Padre, Señor de la vida que quiere encontrarse con todos, y pidámosle que escucha nuestra oración por la Iglesia y por el mundo entero.

  1. Para que la Iglesia se mantenga firme en el anuncio del Evangelio y abierta al diálogo con los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Roguemos al Señor.
  2. Por las vocaciones sacerdotales y religiosas, para que muchos jóvenes respondan a la llamada del Señor, y lleven a todas partes el amor que viene del Señor resucitado, como distintivo de la llegada del mundo nuevo. Roguemos al Señor.
  3. Por los que gobiernan las naciones, para que se empeñen en la consecución de una vida social en paz y de un mundo más justo y solidario. Roguemos al Señor.
  4. Por aquellos a quienes los avatares de la vida les han arrebatado la esperanza, para que encuentren acogida y amor en cada uno de nosotros, y en la Iglesia entera. Roguemos al Señor.
  5. Por quienes hoy nos encontramos con el Señor resucitado, para que no olvidemos nunca su invitación a amarnos unos a otros tal como Él nos ha amado hasta la cruz. Roguemos al Señor.

Padre santo, mira las angustias y esperanzas de tus hijos; escucha sus oraciones y danos tu Espíritu, para que creyendo en Ti vivamos la alegría serena de nuestra salvación. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Escucha, Señor, nuestras oraciones para que el santo intercambio de nuestra redención nos sostenga durante la vida presente y nos dé las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Multiplica, Señor, sobre tus fieles la gracia del cielo, y así quienes te alaban con los labios te alaben también con el corazón y con la vida, y ya que cuanto somos es don tuyo, sea también tuyo todo cuanto vivamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 24 de mayo:

Miércoles de la VI semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio I de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 18.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    De nuevo nos hemos reunido para dar gracias al Señor en la celebración de la Eucaristía, para recibir de ella la fuerza para contar a nuestros hermanos la fama del Señor. Ahora, al comenzar la celebración de la Eucaristía, le pedimos por medio de la aspersión del agua bendita que renueve en nosotros su gracia salvadora.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Escucha, Señor, nuestra oración y concédenos que, así como celebramos las fiestas de la resurrección de tu Hijo, merezcamos también, cuando vuelva, alegrarnos con todos sus santos. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:   Acudamos, hermanos, al Dios único y verdadero, que resucitó a su Hijo Jesús y nos dio la salvación.

   Para que la Iglesia anuncia hasta los confines de la tierra la salvación del Dios de la vida, del amor, de la verdad. Roguemos al Señor.

  1. Para que los padres acojan con alegría y gratitud la llamada del Señor a sus hijos para consagrarse al Reino de Dios por el ministerio sacerdotal o la vida religiosa. Roguemos al Señor.
  2. Para que las naciones gocen de paz, los pobres de justicia, los enfermos de salud y a todos ilumine la luz de la Pascua. Roguemos al Señor.
  3. Para que los que no conocen a Dios o lo rechazan, lo acojan por su gracia, con corazón noble y espíritu humilde. Roguemos al Señor.
  4. Para que la celebración de la Eucaristía sea para todos un momento fuerte de oración y de encuentro con Jesucristo y con los hermanos. Roguemos al Señor.

Oh Dios, en quien vivimos, nos movemos y existimos; danos tu Espíritu de verdad para que viviendo en tu claridad glorifiquemos tu nombre y anunciemos tu Reino. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que instruyas a tu pueblo con las enseñanzas del cielo, para que evitando todo lo malo y siguiendo todo lo bueno, no merezca tu indignación, sino tu incesante misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 25 de mayo:

Jueves de la VI semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio III de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 20.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Sabiendo que el Señor resucitado está allí donde dos o más están reunidos en su nombre, y con la alegría de ser seguidores de Jesucristo, comencemos la celebración de la Eucaristía recordando nuestro Bautismo, el bautismo que nos hizo hijos de Dios y que nos llenó de su Espíritu.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Oh, Dios, que das parte a tu pueblo en tu obra redentora, concédenos vivir siempre la alegría de la resurrección del Señor. Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles:    Renovados en nuestra esperanza, como los discípulos que contemplaron al Señor, presentemos a Dios nuestras peticiones y pidamos que la alegría pascual  se extienda al mundo entero.

  1. Para que el Papa y todos los obispos den en su vida y magisterio testimonio de Cristo muerto y resucitado para vida del mundo. Roguemos al Señor.
  2. Para que el Señor suscite en el seno de la Iglesia vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras que den fe de la salvación universal. Roguemos al Señor.
  3. Para que nuestros gobernantes y políticos trabajen a favor de la paz, la justicia y el bien de los más necesitados. Roguemos al Señor.
  4. Para que cuantos se esfuerzan para que nazca un mundo nuevo sientan el gozo de ser comprendidos y ayudados por los hombres. Roguemos al Señor.
  5. Para que los que ven acercarse el fin de sus días no se sientan abandonados y solos, sino que experimenten la alegría de la esperanza futura. Roguemos al Señor.

Escucha, Señor, las oraciones de tu Iglesia, y haz que pueda alegrarse de ver realizadas sus peticiones. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Dios todopoderoso y eterno, que en la resurrección de Jesucristo nos has renovado para la vida eterna, multiplica en nosotros los frutos del Misterio pascual e infunde en nuestros corazones la fortaleza del alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Concede, Señor, tu amor al pueblo que te suplica, para que obtenga la salvación por tu gracia continua, quien por ti fue creado y por ti fue redimido. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 26 de mayo:

Viernes de la VI semana de Pascua:

San Felipe Neri. MEMORIA OBLIGATORIA

Color blanco. Misa propia. Lecturas de feria.Aleluya.

Prefacio II de Pascua.

Plegaria Eucarística II. Oración sobre el pueblo nº 23.

Monición de entrada y acto penitencial:    Hermanos, al comienzo de la celebración de esta Eucaristía, en la que vamos a venerar la memoria de san Felipe Neri, nos reconocemos limitados, pecadores que confían en la misericordia de Dios. Reconozcamos que no nos hemos dejado renovar por el Espíritu, que no siempre hemos vivido nuestro encuentro con los hermanos, especialmente con los que más nos necesitan.

 

  • Tú que eres la víctima de propiciación por nosotros.
  • Tú que eres el único justo.
  • Tú que eres nuestro abogado ante el Padre.

 

Colecta:        Oh,  Dios , que no cesas de enaltecer a tus siervos con la gloria de la santidad, concédenos, por tu bondad, que el Espíritu Santo encienda en nosotros aquel mismo fuego que atravesó admirablemente el corazón de san Felipe Neri. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:    Oremos a Dios Padre, el único Dios verdadero que no impone carga a sus fieles, antes bien, bendice y conforta a los que ama y a los que le buscan.

  1. Para que los obispos, sacerdotes y todos los que tienen la misión de anunciar la palabra de Dios vivan sumergidos en su contemplación y se dejen guiar por esta misma palabra que anuncian a sus hermanos. Roguemos al Señor.
  2. Para que en la oración y en la vida diaria, los jóvenes descubran al Señor que los llama a estar con Él y a servir a su pueblo. Roguemos al Señor.
  3. Para que el Espíritu oriente el corazón y la voluntad de los que rigen los destinos de los pueblos en la búsqueda de lo que contribuye al progreso y al bien. Roguemos al Señor.
  4. Para que cuantos buscan sinceramente el camino de la verdad descubran en Jesucristo y en su Iglesia al Dios por el que suspiran. Roguemos al Señor.
  5. Para que viviendo el mandato del amor adelantemos la llegada del Reino de los cielos y construyamos juntos una Iglesia cercana, evangélica y solidaria, donde la alegría supere toda dificultad y tristeza. Roguemos al Señor.

Oh Dios, fuente inagotable del amor verdadero y de la alegría auténtica, que por Jesucristo nos manifestaste las maravillas de tu bondad; atiende nuestras súplicas filiales, sostennos con la fuerza de tu Espíritu y no permitas que nunca nos alejemos de Ti. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Guarda, Señor, con tu amor constante a los que has salvado, para que los redimidos por la pasión de tu Hijo se alegren con su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que extiendas tu brazo poderoso en defensa de tus hijos, y así, obedientes  a tu voluntad de Padre, se sientan seguros bajo la protección de tu amor eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 27 de mayo:

Sábado de la VI semana de Pascua

Misa matutina

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio IV  de Pascua. Plegaria Eucarística  II.

Oración sobre el pueblo nº 24.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Como pueblo adquirido por Dios que somos, nos hemos reunido un día más para proclamar las hazañas del que nos llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa por medio del agua del Bautismo, que nos unió a la vida nueva de Jesucristo. Por eso, en este tiempo de Pascua, la aspersión con el agua bautismal, es recuerdo y renovación de esta unión profunda. Recibámosla con fe y devoción.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Instruye siempre, Señor, nuestros corazones con las buenas obras, para que, orientándonos hacia lo mejor, aspiremos a disfrutar plenamente el Misterio pascual. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:        Oremos, hermanos, a Dios Padre, fuente e toda vida y origen de todo bien, y supliquémosle que se compadezca de toda la familia humana.

  1. Para que los cristianos experimentemos la alegría plena que da el saber que Dios siempre nos escucha y vela por cada uno de nosotros. Roguemos al Señor.
  2. Para que el Padre escuche las oraciones que nuestra diócesis le dirige, suplicándole nuevas vocaciones sacerdotales que prolonguen en nuestra historia la obra redentora del Verbo. Roguemos al Señor.
  3. Para que Jesús, el Mesías, inspire y acompañe a nuestros gobernantes en su esfuerzo por promover la justicia, trabajar por el desarrollo y velar por el bien común. Roguemos al Señor.
  4. Para que los difuntos, habiendo sido purificados por la misericordia de Dios, gocen de su felicidad eterna. Roguemos al Señor.
  5. Para que siguiendo el ejemplo de sencillez y de alegría de san Felipe Neri, vivamos como él en amor ardiente a Dios y servicio continuo a los hermanos. Roguemos al Señor.

Dios infinitamente misericordioso y benigno, inclina tu oído a nuestras oraciones filiales y haz que, perseverando en nuestras súplicas, crezcamos en intimidad contigo y en amor unos con otros. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Alimentados con las delicias del cielo, te pedimos, Señor, que, a imitación de San Felipe Neri, procuremos siempre aquello que nos asegura vida verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Atiende, Señor, a las preces de tu familia y concede tu ayuda a quien la implora humildemente, para que fortalecido con los auxilios oportunos persevere en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 27 de mayo, por la tarde:

DOMINGO VII DE PASCUA:

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Misa de la vigilia

Color blanco. Misa de la Vigilia de la Ascensión. Lecturas propias del domingo de la Ascensión. Gloria. Aleluya. Credo.

Prefacio I de la Ascensión del Señor. Plegaria Eucarística III.

Bendición solemne de la Ascensión. Despedida con doble aleluya.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Entramos ya en la Solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos; en la que recordamos que el Señor Jesús, el mismo que murió y resucitó, ha sido glorificado y, subiendo al cielo, se ha sentado a la derecha del Padre, desde donde nos señala un camino, dándonos la esperanza de que nosotros también podemos seguirlo.

Pero el Señor también está todos los días con nosotros “hasta el fin del mundo”. Ahora, por ejemplo, se va a hacer presente entre nosotros en la escucha de su palabra y en el Sacramento de la Eucaristía. Acojámoslo, pues, con gozo, y pidámosle que nos envíe la fuerza de su Espíritu para ser dignos de la gloria prometida.

Preparémonos ahora para celebrar la Eucaristía, con la aspersión del agua bendita, que nos recuerda el Bautismo que nos incorporó a Cristo, para compartir ya ahora su vida y compartirla en plenitud en el cielo, recordándonos que vivimos y debemos vivir la vida de Cristo.

(Aspersión por toda la iglesia)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino.

Gloria cantado.

Colecta:    Oh, Dios, cuyo Hijo asciende hoy a los cielos en presencia de los apóstoles, concédenos, según su promesa, que permanezca siempre con nosotros en la tierra y que nosotros merezcamos vivir con Él en el cielo. Él, que vive y reina contigo.

Oración de los fieles:        Elevemos ahora, hermanos, nuestras súplicas confiadas a Dios Padre, y pongamos nuestra mirada en Jesucristo, nuestro gran sacerdote, que ha atravesado el cielo para interceder por nosotros.

 

  • Para que Cristo, desde el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia que lucha en medio de las dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen engañar por los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, sumo sacerdote de nuestro Dios, suscite abundantes y santas vocaciones al ministerio ordenado para el servicio de nuestra diócesis. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, Rey de cielos y tierra, que está por encima de todo principado, potestad y dominación, inspire a los que gobiernan las naciones sentimientos de paz y de justicia. Roguemos al Señor.
  • Para que Jesús, el Señor, que con su triunfo ha glorificado nuestra carne, colocándola cerca de Dios Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, el Señor elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de este mundo. Roguemos al Señor.

 

Dios, Padre todopoderoso, que has resucitado a Cristo, tu Hijo, y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos lo que, con fe, te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión: Señor, los dones que hemos recibido de tu altar, enciendan en nuestros corazones el deseo de la patria del cielo y nos haga llegar, siguiendo los pasos de nuestro Salvador, allí donde Él nos ha precedido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Bendición solemne:

 

  • Dios todopoderoso, por medio de su Hijo, que ascendió hoy a lo alto de los cielos y os abrió el camino para seguirle hasta su reino, os colme de sus bendiciones.
  • Jesucristo, que después de su resurrección se manifestó visiblemente a sus discípulos, se os manifieste también como Juez benigno cuando vuelva para juzgar al mundo.
  • Y a quienes confesáis que está sentado a la derecha del Padre os conceda la alegría de sentir que, según su promesa, está con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

 

  • Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

Misa del día

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Hoy celebramos la Solemnidad de la Ascensión del Señor a los cielos; en la que recordamos que el Señor Jesús, el mismo que murió y resucitó, ha sido glorificado y, subiendo al cielo, se ha sentado a la derecha del Padre, desde donde nos señala un camino, dándonos la esperanza de que nosotros también podemos seguirlo.

Pero el Señor también está todos los días con nosotros “hasta el fin del mundo”. Ahora, por ejemplo, se va a hacer presente entre nosotros en la escucha de su palabra y en el Sacramento de la Eucaristía. Acojámoslo, pues, con gozo, y pidámosle que nos envíe la fuerza de su Espíritu para ser dignos de la gloria prometida.

Preparémonos ahora para celebrar la Eucaristía, con la aspersión del agua bendita, que nos recuerda el Bautismo que nos incorporó a Cristo, para compartir ya ahora su vida y compartirla en plenitud en el cielo, recordándonos que vivimos y debemos vivir la vida de Cristo.

(Aspersión por toda la iglesia)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su reino.

Gloria cantado.

Colecta:    Dios todopoderoso, concédenos exultar santamente de gozo y alegrarnos con religiosa acción de gracias, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria, y adonde ya se ha adelantado gloriosamente nuestra Cabeza, esperamos llegar también los miembros de su cuerpo. Por nuestro Señor Jesucristo.

Credo:   Transformados por la vida nueva de Jesucristo, renovemos hoy nuestra adhesión a Él, a cuya muerte y resurrección fuimos incorporados por el Bautismo.

Oración de los fieles:        Elevemos ahora, hermanos, nuestras súplicas confiadas a Dios Padre, y pongamos nuestra mirada en Jesucristo, nuestro gran sacerdote, que ha atravesado el cielo para interceder por nosotros.

 

  • Para que Cristo, desde el trono de su gloria, venga en ayuda de su Iglesia que lucha en medio de las dificultades del mundo, y no permita que sus fieles se dejen engañar por los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, sumo sacerdote de nuestro Dios, suscite abundantes y santas vocaciones al ministerio ordenado para el servicio de nuestra diócesis. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, Rey de cielos y tierra, que está por encima de todo principado, potestad y dominación, inspire a los que gobiernan las naciones sentimientos de paz y de justicia. Roguemos al Señor.
  • Para que Jesús, el Señor, que con su triunfo ha glorificado nuestra carne, colocándola cerca de Dios Padre, llene de esperanza a los que sufren enfermedades en el cuerpo o angustias en el espíritu. Roguemos al Señor.
  • Para que Cristo, el Señor elevado al cielo, nos envíe el Espíritu Santo, para que nos enseñe a amar los bienes de arriba y a no dejarnos cautivar por las cosas de este mundo. Roguemos al Señor.

 

Dios, Padre todopoderoso, que has resucitado a Cristo, tu Hijo, y lo has hecho Señor del universo, reconoce la voz de tu amado en las oraciones de la Iglesia y concédenos lo que, con fe, te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Dios todopoderoso y eterno, que, mientras vivimos aún en la tierra, nos concedes gustar los divinos misterios, te rogamos que el afecto de nuestra piedad cristiana se dirija allí donde nuestra condición humana está contigo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Bendición solemne:

 

  • Dios todopoderoso, por medio de su Hijo, que ascendió hoy a lo alto de los cielos y os abrió el camino para seguirle hasta su reino, os colme de sus bendiciones.
  • Jesucristo, que después de su resurrección se manifestó visiblemente a sus discípulos, se os manifieste también como Juez benigno cuando vuelva para juzgar al mundo.
  • Y a quienes confesáis que está sentado a la derecha del Padre os conceda la alegría de sentir que, según su promesa, está con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

 

  • Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo + y Espíritu Santo descienda sobre vosotros y os acompañe siempre.

Lunes 28 de mayo:

Lunes de la VII semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio II de la Ascensión. Plegaria Eucarística  II.

Oración sobre el pueblo nº 25.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte, y por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    El libro de los Hechos de los apóstoles, nos da a entender que cuando el Espíritu Santo descienda sobre nosotros, recibiremos fuerza para ser testigos de Jesús en todo el mundo. ahora, al recordar al comienzo de la Eucaristía nuestro Bautismo con la aspersión del agua, agradecemos el don del Espíritu que se nos ha dado, pidiendo, al mismo tiempo, perdón a Dios por no abrirnos de verdad a la vida que Él fecunda en nosotros.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Llegue a nosotros, Señor, la fuerza del Espíritu Santo, para que podamos cumplir fielmente tu voluntad y demos testimonio con una conducta santa. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:        Abramos ahora nuestro corazón a Dios y pidámosle que escuche las oraciones que en nombre de nuestros hermanos los hombres le presentamos.

 

  • Por la Iglesia; para que el Espíritu Santo haga crecer en ella la santidad de vida y para que tenga una presencia evangélica en medio de los hombres. Roguemos al Señor.
  • Por los jóvenes; para que se dispongan a arriesgar su vida en la construcción del Reino y, con su entrega decidida y generosa construyan la Iglesia, promuevan el bien y den testimonio del amor puro y verdadero. Roguemos al Señor.
  • Por nuestro país; para que el compromiso de los cristianos sea semilla de solidaridad, justicia y paz. Roguemos al Señor.
  • Por los que sufren en el cuerpo o en el Espíritu; para que en Jesús encuentren consuelo y en su Espíritu Santo la fortaleza que necesitan. Roguemos al Señor.
  • Por nosotros; para que, perseverando en la oración, nos convirtamos al Señor y nos dispongamos para acoger su Espíritu Santo. Roguemos al Señor.

 

Que tu amor, Señor, acoja nuestras oraciones y que la acción de tu Espíritu Santo en nuestras vidas nos ayude a permanecer en tu amor y en tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Asiste, Señor, a tu pueblo y haz que pasemos del antiguo pecado a la vida nueva los que hemos sido alimentados con los sacramentos del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que guardes a tu familia concédele en tu bondad la abundancia de tu misericordia, para que se multiplique con las enseñanzas y los dones del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 29 de mayo:

Martes de la VII semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio V de Pascua. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 26.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte,  por la acción del Espíritu Santo, nos colma con su alegría y con su paz, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    El día de nuestro Bautismo recibimos el Espíritu Santo, el mismo Espíritu de Jesús, que es el primero y el último, el que vive, que estaba muerto y vive por los siglos de los siglos. Recordemos y renovemos ahora, al comenzar la celebración de la Eucaristía ,aquel momento decisivo en nuestras vidas recibiendo sobre nosotros el agua Bautismal.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios todopoderoso y rico en misericordia, te pedimos que el Espíritu Santo, con su venida, se digne habitar en nosotros y nos convierta en templos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:    Pidamos a Dios todopoderoso, que ha revestido de honor y de gloria a su Hijo, que escuche la oración de la Iglesia, peregrina aún por la tierra.

  1. Por la santa Iglesia de Dios, para que confiese que el Señor reina en los cielos, y no se vea cautivada por los bienes de la tierra. Roguemos al Señor.
  2. Por los que son llamados por Jesús para seguirlo más de cerca; para que con generosidad renuncien a sí mismos y no antepongan nada a la invitación del Señor. Roguemos al Señor.
  3. Por los que tienen el gobierno de las naciones, para que Dios les conceda ejercerlo con justicia y espíritu de servicio, y a nosotros nos haga sumisos a sus justas disposiciones. Roguemos al Señor.
  4. Por los fieles que sufren persecución en este mundo, para que el Señor les acorte la prueba y sean consolados y fortalecidos por la virtud del Espíritu Santo. Roguemos al Señor.
  5. Por el pueblo aquí reunido, para que Dios le manifieste su verdad y en el triunfo de su Hijo lo enriquezca con los bienes eternos. Roguemos al Señor.

Escucha, Dios eterno, nuestra oración, y pues creemos que el salvador de los hombres está sentado en el trono de tu gloria, concédenos que le sintamos también presente entre nosotros, según su promesa, hasta el fin de los tiempos. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Señor, después de recibir el don sagrado del sacramento, te pedimos humildemente que nos haga crecer en el amor lo que tu Hijo nos mandó realizar en memoria suya. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que el pueblo fiel se alegre sostenido por tu poder, para que progresando en la vida cristiana goce de los bienes presentes y futuros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 30 de mayo:

Miércoles de la VII semana de Pascua

Color blanco. Misa y lecturas propias de feria. Aleluya.

Prefacio I de la Ascensión. Plegaria Eucarística II.

Oración sobre el pueblo nº 3.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte,  por la acción del Espíritu Santo, nos colma con su alegría y con su paz, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y aspersión con el agua:    Pidamos, hermanos, al Señor, que  por medio de la aspersión con el agua, signo y recuerdo de nuestro Bautismo, su Espíritu Santo nos purifique de toda falta, para que nuestra celebración sea agradable a los ojos de Dios.

(Aspersión con el agua bendita, bien desde el presbiterio, o por el templo)

Que Dios todopoderoso nos purifique del pecado y, por la celebración de esta Eucaristía, nos haga dignos de participar del banquete de su Reino.

Colecta:    Dios misericordioso, concede a tu Iglesia, congregada por el Espíritu Santo, entregarse a ti de todo corazón y mantenerse unida con voluntad sincera. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:        Hermanos, con la confianza puesta en Jesucristo, el Señor, que subió al cielo y allí vive cerca del Padre, para orar por nosotros; oremos a Dios para que guarde de todo mal al mundo y para que nos santifique en la verdad.

    1. Por la santa Iglesia de Dios, para que alcance la unidad que quiso para ella su fundador, y, fiel a su misión, anuncie el Evangelio a toda criatura, roguemos al Señor.
    2. Por las vocaciones sacerdotales; para que el Señor que vela por su grey le conceda pastores misericordiosos y pacíficos, sabios y prudentes, que amen y prediquen según el corazón del Padre. Roguemos al Señor.
    3. Por nuestro país; para que triunfen en él la verdad, el amor a la vida, el respeto a la persona y a la justicia social, roguemos al Señor.
    4. Por los enfermos, para que el Padre que glorificó el cuerpo de su Hijo, cure también los dolores de nuestra carne, roguemos al Señor.

 

  • Por nuestra parroquia, para que espere sin desfallecer la venida del reino y viva siempre en la unidad de la Iglesia, roguemos al Señor.

 

Padre santo, escucha nuestras súplicas, guárdanos en tu nombre y haz que permanezcamos siempre en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    La participación en este divino sacramento nos colme siempre de tu gracia, Señor, y, al purificarnos con su fuerza, nos haga cada vez más dignos de este gran regalo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Señor, que tu pueblo reciba los frutos de tu generosa bendición para que, libre de todo pecado, logre alcanzar los bienes que desea. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 31 de mayo:

Jueves de la VII semana de Pascua

La Visitación de la Santísima Virgen María. FIESTA

Color blanco. Misa y lecturas propias (Leccionario V). Gloria.

Plegaria Eucarística III.

El Dios de la vida, que ha resucitado a su Hijo Jesucristo, rompiendo las ataduras de la muerte,  por la acción del Espíritu Santo, nos colma con su alegría y con su paz, esté con todos vosotros.

Monición de entrada y acto penitencial:    Celebramos hoy, al terminar el mes de mayo, a santa María, la Madre de Dios, que visita a su prima Isabel llevando en su seno a Cristo, el Señor, y que con su alegría de madre atraviesa Palestina entera para compartir su alegría con su prima, que a pesar de su vejez, espera también un hijo.

Pongámonos, pues, en presencia de Dios al comenzar la Eucaristía y, por la intercesión de Santa María, la Virgen, refugio de pecadores, pidámosle perdón por nuestros pecados, especialmente por las veces que no nos hemos puesto por entero a disposición de nuestros hermanos.

Yo confieso…

Gloria.

Colecta:    Dios todopoderoso y eterno, que inspiraste a la Virgen María, cuando llevaba en su seno a tu Hijo, visitar a Isabel, concédenos, te rogamos, que, dóciles al soplo del Espíritu, podamos siempre cantar con ella tus maravillas. Por nuestro Señor Jesucristo.

Oración de los fieles:        Invoquemos ahora, hermanos, a Dios Padre, que hizo obras grandes en María, la Madre de Jesús, y pidámosle que por su poderosa intercesión escuche las oraciones que en nombre de toda la humanidad queremos presentarle.

  1. Para que la Iglesia lleve con alegría a Cristo, el Salvador, a todo el mundo, y muchos se conviertan a Él. roguemos al Señor.
  2. Para que surjan vocaciones sacerdotales que con su vida den testimonio de que Jesús está en medio de su pueblo y que nos ama. Roguemos al Señor.
  3. Para que el espíritu de servicio, el amor desinteresado, la solidaridad y la fraternidad sean una realidad en nuestra sociedad. Roguemos al Señor.
  4. Para que las madres que esperan un hijo se preparen a recibirlo con amor y como una bendición de Dios. Roguemos al Señor.
  5. Para que todos nosotros seamos morada del Espíritu y Él guíe nuestros pasos por el camino del amor sincero, la pureza de costumbres y la fidelidad a Jesucristo. Roguemos al Señor.

Recibe, Padre, por manos de María, nuestras oraciones; modela nuestras vidas con la fuerza de tu amor y haz que seamos testigos tuyos ante el mundo. Por Jesucristo nuestro Señor.

Poscomunión:    Oh Dios, que tu Iglesia proclame las maravillas que hiciste a tus fieles, y gozosamente descubra siempre vivo en este sacramento a aquel que san Juan, exultante de alegría, presintió oculto. Por Jesucristo nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo:    Te pedimos, Señor, que extiendas tu brazo poderoso en defensa de tus hijos, y así, obedientes a tu voluntad de Padre, se sientan seguros bajo la protección de tu amor eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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